La Columna de angel irra carceda

 

 -Condenable crimen; raja política

-Admite el gobierno su responsabilidad

-Elevan la voz en el Congreso

Ni quien diga lo contrario. La ejecución vil de Demetrio Saldívar Gómez, secretario general del PRD en Guerrero, es bastante condenable, como son los asesinatos de cientos de personas que nada tenían que ver con el crimen organizado.

Son este tipo de casos los que unifican, sin lugar a dudas, a la opinión pública. Todos los repudiamos.

Nos unimos, todos, igual, a la exigencia de que este crimen no quede sin un castigo ejemplar para los responsables, materiales e intelectuales.

Pero lo inadmisible, es que aprovechen estos casos como bandera política o para saciar intereses de otro tipo.

Leo con atención pronunciamientos de personajes del PRD exigiendo que la Federación se haga cargo de la seguridad en Guerrero. Y me pregunto: ¿en qué mundo viven? Tiene rato que en Guerrero el gobierno federal está inmerso directamente en esa tarea.

Y recuerdo también que, antes de que eso ocurriera, prácticamente desaparecieron a las policías municipales.

Asimismo, se empezaron a aplicar recortes en partidas presupuestales en materia de seguridad pública. No hay que olvidarlo.

Hoy existen muchas limitaciones de esa índole. Y quienes se encargan de la seguridad son, específicamente, el Ejército y policías federales. Los pocos preventivos que quedaron, son sus simples acompañantes.

Y en materia de aplicación de justicia, debo también recordarles que un juez federal acaba de liberar a un personaje señalado como el principal capo en la Costa Grande.

¿De qué sirvió que lo detuvieran junto con otros ocho sujetos, si a poco más de ocho días lo liberaron?

Ah, y a esos perredistas que hoy lanzan severas críticas por el condenable asesinato de Demetrio Saldívar, habría que recordarles la repudiable ejecución de otros de sus compañeros: Armando Chavarría Barrera.

A Chavarría lo ultimaron a balazos el 20 de agosto de 2009, afuera de su domicilio, cuando también estaba a bordo de su vehículo, en Chilpancingo.

El gobernador era Zeferino Torreblanca Galindo, con quien Chavarría mantenía muchas diferencias.

Y Zeferino Torreblanca Galindo llegó a la gubernatura siendo candidato del Partido de la Revolución Democrática.

¿Acaso ya se les olvidó el artero crimen de quien en ese entonces era el presidente de la Comisión de Gobierno del Congreso del estado?

Este jueves el gobernador Héctor Astudillo Flores condenó el asesinato de Demetrio Saldívar, y abiertamente admitió la situación tan compleja por la inseguridad que azota a Guerrero.

El mandatario estatal fue compañero de Demetrio Saldívar en la Legislatura local.

Manifestó su indignación y se comprometió a hacer todo lo humanamente posible para que este caso no quede sin castigo.

Lo menos que debemos desear es que esto se cumpla, como en otros casos similares.

Realmente no heredó una administración estatal en bonanza. Se la dejaron “quebrada” en prácticamente todos los aspectos.

Y otro lugar donde levantaron fuerte la voz por la ejecución de Demetrio Saldívar fue en el Congreso del Estado.

Varios legisladores fijaron postura ante este crimen. Y una de las principales demandas, además del esclarecimiento del caso, es la dimisión de Xavier Olea Peláez a la titularidad de la Fiscalía General del Estado.

Con justa razón se expuso la necesidad de cambiar las estrategias en materia de seguridad, pues las evidencias muestran que las dependencias encargadas de este tema han sido rebasadas.

Pero también condenaron el hecho de que políticos intenten sacar “raja” de la muerte de Demetrio Saldívar.

Se reconoció que el problema de la inseguridad es muy delicado, pero que el gobierno del estado aporta su parte en este y en otros temas para abatir rezagos.

Y hay que insistir en algo: claro que el gobierno estatal tiene responsabilidad, pero debemos tener presente que es la Federación la que desde hace rato se encarga de la seguridad. (angelirracar@hotmail.com)

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