Todavía machacan caña de azúcar en sierra de Tecpan
Edgar de Jesús Espinoza/IRZA Tecpan de Galeana, Gro., 03 DE febrero (IRZA).- Campesinos de la parte media de la sierra, en esta región de la Costa Grande, llevan a cabo las actividades del campo, tal es el caso de la molienda y cosecha de la caña de azúcar.
A base de los derivados que se obtienen producto de la molienda de la caña, se obtiene el melao, los piloncillos así como la elaboración de dulces típico de la región, como lo es la charamusca.
En un trabajo realizado por este medio informativo, en la comunidad de la Caña, ubicada a 20 kilómetros de este municipio, se logró captar el trabajo que realizan las familias de esa zona serrana, en donde se pudo entrevistar Maximiliano Brito Zamacona, quién dio a conocer que con la molienda que se realiza año con año en estos primeros días de febrero, su familia realiza esta labor, con la cual; obtienen ingresos extras.
Brito Zamacona, aseguró que en la zona rural del municipio todavía se pueden encontrar las tradicionales moliendas de caña de azúcar de forma rudimentaria.
El trabajo de los campesinos –varones- inicia días antes con la corta de la caña, mientras que el inicio de la molienda inicia desde temprana hora con el tradicional “trapiche”, donde la herramienta que es utilizada forma parte de lo rudimentario para extraer la zafra, donde el jugo que servirá como insumo para su cocción y al final de éste obtener diversos derivados que nuestra gente disfruta en los municipios de Costa Grande.
El campesino, dio a conocer el proceso que se realiza en esta tradicional zona, en la que para hacer funcionar el “trapiche”, se inicia con una limpieza concienzuda del mismo; posteriormente se prepara la yunta de bueyes -motor encargado de dar vida a este molino, el cual es manipulado por dos cabezas de ganado, quienes trabajan al lado de uno de los caporales, durante varias horas dirigido por un trabajador de la molienda; poco a poco el jugo sale y es derivado mediante tuberías hacia un recipiente metálico, de donde se pasa a la cocina, que presenta características propias por tener en su base unos hornos o calderas que dirigen el calor hacia unos peroles metálicos donde el jugo es depositado.
Posteriormente se pone a calentar el horno rudimentario que está hecho a base de ladrillos y cubierto con una base de lodillo, propio de la región en donde se hace funcionar el fogón, colocando como combustible la leña seca; asimismo es utilizado el bagazo de la misma caña que ha sido secado al sol; pues se necesita de una buena fuente de calor para permitir la adecuada cocción del jugo, para lo cual los trabajadores deben mantenerse vigilando de forma frecuente los hornos y efectuar el proceso de “desembrazado”, que consiste en retirar las brasas una vez que el combustible ha sido quemado y depositar uno nuevo, esto permite que se forme una buena llama y el calor suficiente para ir deshidratando el jugo.
A medida que avanza el proceso, el jugo de caña va aumentando su densidad, obteniéndose entre los derivados la miel de mesa o melao, a medida que se continúa deshidratando por el calor se forma la miel del dedo y posteriormente el batido, que es un material espeso que es depositado en peroles y removido constantemente hasta formar un producto más grueso; éste es depositado, en moldes donde luego de 30 minutos endurece obteniendo la panela o el piloncillo.
El campesino, indicó que la costumbre les fue inculcada desde hace varios años atrás por sus antepasados, quienes realizaron este proceso de manera natural, donde el producto obtenido de la molienda de la caña de azúcar, se sacan cada uno de los derivados y posteriormente procesar el jugo en diferentes productos propios de esta región.
El dulce de la panela es utilizado por muchas empresas en diversidad de platillos, entre ellos para endulzar el café, para hacer postres como las torrejas, los coacuyules, el chilate, las conservas de mango y ciruelas y muchos otros alimentos de nuestra gastronomía costeña.
Brito Zamacona, mencionó que en las comunidades dedicadas a estas labores, habitan en su mayoría familias de origen español, personas de tez blanca y ojos verdes, por lo que asegura que las tradiciones que tienen en estas localidades, se las heredaron sus ancestros de origen hispano cuando llegaron a habitar este importante ejido. (www.agenciairza.com)


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